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Martes 17 de febrero de 2026

Proyección Anfibia del Siglo XXI

NZLAV, el blindado 8x8 que redefine maniobras de la Infantería de Marina

La Brigada Anfibia Expedicionaria (BAE) integra en Fuerte Aguayo estos Vehículos de Combate de Infantería (VCI), un salto cualitativo que combina potencia de fuego, protección y movilidad para proyectar la fuerza desde el mar hacia cualquier escenario.

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En la base de operaciones de la Brigada Anfibia Expedicionaria (BAE) los NZLAV (New Zealand Light Armoured Vehicle), conocidos como Vehículos de Combate de Infantería (VCI), se integran al entrenamiento del componente mecanizado como parte de las capacidades de maniobra terrestre del Cuerpo de Infantería de Marina.

Estas plataformas 8x8 representan un salto cualitativo en la capacidad de la Armada de Chile para proyectar su fuerza desde el mar hacia tierra en escenarios de alta exigencia.

Preparados para operar en diversas condiciones geográficas y climáticas, desde zonas desérticas hasta las tierras australes, incluyendo islas, costas y terrenos interiores, los VCI permiten ejecutar misiones ofensivas, defensivas y de apoyo de combate. Su integración eleva las capacidades de la BAE para actuar en escenarios de conflicto y en tareas de apoyo humanitario.

Transportables por buques y compatibles con medios navales, estos vehículos pueden desplegarse rápidamente en zonas costeras. Su presencia marca una diferencia en las operaciones, donde se requiere actuar con rapidez y flexibilidad. Así, fortalecen a una Brigada moderna, ágil y lista para enfrentar desafíos en tierra firme o zonas de difícil acceso.

Más que transporte, los VCI LAV-III ofrecen agilidad, protección ante fuego enemigo y capacidad de respuesta ante amenazas blindadas. Su diseño robusto les permite operar día y noche, en frío o calor extremo, adaptándose a una variedad de entornos.

Teniente 1° IM Jorge Narváez, Comandante de Compañía VCI

El NZLAV no es solo un vehículo de combate, es un elemento esencial para la proyección de la Infantería de Marina hacia los desafíos del siglo XXI. Su fiabilidad, potencia y adaptabilidad lo convierten en un activo de gran significancia táctica para Chile, capaz de operar desde el desierto hasta las islas australes, en escenarios complejos y cambiantes.

Más allá del equipamiento, su incorporación representa un cambio doctrinario: el VCI integra maniobra, protección y fuego en una sola unidad táctica, capaz de responder al ritmo del combate moderno. Esta capacidad refuerza el carácter expedicionario de la BAE y su preparación para enfrentar futuras amenazas.

Detrás de cada uno de estos blindados hay Infantes de Marina entrenados y comprometidos, que han dedicado su tiempo en conocer y mantener esta gran capacidad, transformando una estructura de acero en una herramienta letal de defensa, disuasión y proyección nacional.

“El NZLAV representa un avance significativo en la capacidad de la Infantería de Marina para proyectar fuerza desde el mar hacia tierra. Su versatilidad nos permite actuar con rapidez y seguridad en distintos tipos de misiones, ya sea en desembarcos anfibios, control de áreas estratégicas, patrullajes en zonas de difícil acceso o apoyo a la comunidad en situaciones de emergencia. Desde el punto de vista doctrinario, estos vehículos combinan movilidad, protección y potencia de fuego, permitiendo que nuestras unidades de infantería se desplacen y combatan con mayor eficacia sin sacrificar velocidad ni autonomía”, resalta el Teniente 1° Jorge Narváez.

Respecto a las capacidades específicas que aporta este blindado al combate moderno, hace hincapié en que “su armamento, el cañón M242 Bushmaster de 25 mm ha demostrado ser confiable y preciso, con la capacidad de enfrentar amenazas a distancia con distintos tipos de munición. En segundo lugar, su blindaje entrega protección completa contra fuego de armas ligeras y explosiones cercanas. Y, en tercer lugar, la movilidad, al ser un vehículo 8x8, puede desplazarse por caminos, terrenos irregulares e incluso cruzar vados poco profundos, manteniendo así su operatividad táctica en diversos escenarios”.

El Teniente Narváez complementa que “la doctrina anfibia de la Armada de Chile se basa en la capacidad de actuar con rapidez y flexibilidad en todo el territorio nacional. En ese sentido, los LAV-III están diseñados para ser embarcados fácilmente en buques y desembarcados directamente en zona de operaciones. Una vez en tierra, se transforman en un verdadero multiplicador de fuerza, protegen a nuestras tropas, permiten sostener el combate terrestre y fortalecen la presencia militar en lugares clave. Son un componente esencial para una fuerza que debe estar siempre lista para actuar, ya sea en el desierto, en zonas costeras o en tierras australes”, y explica que los desafíos que conlleva operar y mantener estos vehículos es sostener sus óptimas condiciones de funcionamiento.

“Los vehículos tienen sistemas complejos, con tecnología avanzada en armamento, suspensión, transmisión y electrónica. Por eso, es fundamental contar con operadores altamente capacitados y con un sistema logístico sólido que asegure el suministro de repuestos y el mantenimiento constante. Sin ese respaldo, se pierde la ventaja que estos medios entregan. Operarlos exige no solo formación táctica, sino también un fuerte componente técnico y de trabajo en
equipo por parte de la dotación”.