Nuevas luces sobre la formación de la tierra así como acerca del impacto del calentamiento global esperan encontrar los 17 científicos que participaron en el Crucero Oceanográfico “MOOMZ II”.
Por segundo año consecutivo, científicos de importantes Universidades e Institutos de Estados Unidos, Europa y Chile se reunieron en torno a las costas de la Primera Región para estudiar las denominadas Zonas de Mínimo Oxígeno, regiones únicas en el mundo y que podrían entregar valiosos antecedentes sobre fenómenos microbiológicos tan trascendentales como el calentamiento global e incluso el origen mismo de la vida en la tierra.
Al igual que el año pasado, la investigación se realizó a bordo del Buque Oceanográfico de la Armada, AGOR "Vidal Gormaz", unidad que sirvió de plataforma para recibir a la comunidad de científicos así como para la instalación de sofisticados instrumentos y sistemas de medición utilizados durante el denominado Crucero Oceanográfico "MOOMZ II".
Según destacó el Comandante del AGOR "Vidal Gormaz", Capitán de Fragata Jaime Pacheco Frez, durante el crucero en total se embarcaron 17 científicos de las Universidades de Oregon y San Diego, del Instituto Tecnológico de Massachussets, de las Universidades del Sur de Dinamarca y de Aarhus, más los científicos de las Universidades chilenas de Concepción y Arturo Prat de Iquique. "Este crucero se llevó a cabo entre las 5 y las 70 millas de costa en un área ubicada al norte del puerto de Iquique. Zarpamos el 8 de agosto y cada tres días regresamos a puerto para entregar muestras que debían mantenerse refrigeradas. Ha sido un periodo muy intenso pero para la Armada es un honor y un orgullo poder colaborar con la comunidad científica internacional en la realización de un estudio tan importante y de tal trascendencia", señaló el Comandante Pacheco.
El académico del Departamento de Oceanografía de la Universidad de Concepción, Osvaldo Ulloa Quijada, destacó que uno de los mayores intereses de la comunidad científica internacional está centrado en el funcionamiento del ciclo del nitrógeno y en la adaptación de microorganismo y bacterias en una zona donde la concentración de oxigeno es mínima, incluso cercana a cero. "En un 99% del océano, y al igual que nosotros, los microorganismos usan el oxígeno para respirar. En estas zonas, en cambio, los organismos y microorganismos utilizan otros elementos para respirar, como el nitrato, y se dan otros procesos microbiológicos. Justamente, uno de los temas que despierta el mayor interés científico es el ciclo del nitrógeno, es decir cómo los microorganismo utilizan el nitrato en reemplazo del oxígeno, liberando además nitrógeno hacia la atmósfera", señaló.
Agregó que estos parámetros podrían aportar nuevas luces sobre una etapa importante de la tierra, donde pese a la carencia de oxígeno microorganismos y bacterias lograron evolucionar, y también sobre el impacto que podría tener el cambio climático pues uno de los efectos del incremento de los gases de invernadero es la expansión de las zonas de mínimo oxígeno.
La científica del Scripps Institute of Oceanography de la Universidad de California, Alejandra Prieto Davo, destacó que conocer el funcionamiento de los microorganismo que viven en las zonas de mínimo oxigeno así como su variación genética podría tener múltiples aplicaciones como la creación de biorreactores para el tratamiento de aguas residuales, en la industria de alimentos o en biotecnología. "Los microorganismos son nuevos, tienen una diversidad genética y microbiana nueva, muy diferente a lo que se conocía de antes y también los procesos en que intervienen son distintos y desde esa perspectiva pueden ser un aporte conocer su funcionamiento",
reflexionó.
Las zonas de mínimo oxígeno son masas de aguas que, en el caso del norte de Chile, se encuentran entre los 100 y los 400 metros de profundidad. Los científicos han logrado establecer que una masa de agua se forma al entrar en contacto con la atmósfera, donde entre otras cosas, se satura de oxígeno para luego descender y comenzar a viajar por el océano. Desde ese punto de vista, las zonas de mínimo oxígeno son masas de agua más antiguas y que llevan más tiempo sin tomar contacto con la superficie. A esta condición inicial se agrega una gran cantidad de recursos naturales presentes en las zonas cercanas a la superficie y que generan materia orgánica. Esa materia orgánica, al sedimentar, consume más oxígeno, haciendo más baja aún su concentración.
Menos del 1% de los océanos presenta la condición de ‘mínimo oxigeno'. Hasta la fecha se han logrado identificar tres zonas a nivel mundial: en el Pacífico Suroriental, en el Pacífico Nororiental y en el Mar Arábico. En estas dos últimas, las masas de agua están por debajo de los 500 metros de profundidad, haciendo más difícil su estudio.