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Nueva Presidenta de la Fundación
“Blanca Estela es una gran familia, donde todos tienen cabida”
Hace 29 años, Patricia Corssen contrajo matrimonio con el entonces Teniente 2º Edmundo González, formando juntos una familia que hoy tiene 5 hijos, muchos anhelos y proyectos por cumplir. Este es el testimonio para “Vigía” de una mujer que declara, con indisimulado orgullo, que es “señora de marino por profesión”.

ImagenPróxima a asumir la que será su mudanza número 19, Patricia Corssen nos recibe en su casa, feliz con la designación de su marido como Comandante en Jefe de la Armada. "Me llamó después de haber hablado con el Ministro de Defensa, muy emocionado. Para los niños y para mí, la noticia nos hizo llenar de gran orgullo. Estamos felices porque ha llegado al punto cúlmine de su carrera", comenta.


Viñamarina de toda la vida e hija de civiles, al momento de casarse nunca dimensionó lo que significaba ser la esposa de un Oficial de la Armada: "Yo soy señora de Marino, esa es mi profesión y siempre lo digo. Por amor, dejamos un poco de lado nuestras propias aspiraciones para apoyar a nuestros maridos, y lo mismo hace la familia entera, porque la carrera naval involucra a toda la familia".


Como muchas de las familias navales, los González Corssen han vivido en distintas ciudades de nuestro país, desde Iquique hasta Isla Dawson, habiendo tenido la oportunidad de vivir en el extranjero -Sudáfrica y Estados Unidos-. Una de las destinaciones más especiales y que marcó su vida como esposa de marino fue, justamente, Isla Dawson, donde llegó con dos hijos pequeños. "No fue fácil, tenía 23 años cuando nos fuimos y a esa edad y en esos años estar aislada era duro. Sin embargo, hasta el día de hoy guardo hermosos recuerdos de esa vivencia, de la cual quedan excelentes amistades. Como anécdota, en esos años la realidad de la isla era muy distinta a la actual.

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Unas pocas casas, un supermercado chiquitito y nada más. No había médico, capellán, ni internet, ni mucho menos televisión por cable. Pero en poco tiempo conocimos al resto de las familias navales, que estaban en las mismas condiciones que nosotros, lo que hizo que nos uniéramos mucho. Allí me di cuenta que uno aprende a adaptarse, a ser solidarios, a pesar de encontrarse tan lejos", explica.

 

"Creo que todos juntos hemos ayudado a que cada destinación de mi marido haya resultado exitosa. Indudablemente, hubo sacrificios que como familia tuvimos que asumir, especialmente de parte de los niños, porque para ellos no era fácil cambiarse de colegio y ciudad, pero nos queda el recuerdo que, en esas circunstancias, mis niños aprendieron a disfrutar con esta aventura y a hacerse de amigos", comenta.


Una de las experiencias que particularmente recuerda fue cuando su marido se desempeñó como Comandante del Buque Escuela "Esmeralda", cargo que lo alejó de casa por poco más de 7 meses: "me quedé con 5 hijos que estaban entre la Universidad y el Jardín Infantil.. Como les pasa a muchas señoras de marino, estuve a cargo de la casa y de la familia, fui papá y mamá al mismo tiempo.

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En una oportunidad, nuestro hijo mayor había salido en la noche y yo estaba preocupada porque no volvía a la casa. Edmundo me llamó desde algún puerto y me preguntó cómo estaba, y le respondí que un poco preocupada porque nuestro hijo aún no regresaba. Y él me respondió que me comprendía, pero que no podía hacer nada, pues él tenía en el buque a más de 200 'niños' de qué preocuparse y yo tenía sólo a uno. Tenía razón, porque él estaba a cargo de muchos Guardiamarinas y Grumetes de la misma edad que también salían en la noche y de los cuales él era responsable", recuerda entre risas.

 


El 8 de julio pasado se realizó la firma del acta de traspaso de la Presidencia de la Fundación "Blanca Estela", fundación a la que la unen años de voluntariado en la sección de finanzas. Desde su nuevo cargo siente que "es un desafío y una gran responsabilidad que asumo con mucho compromiso. Estoy totalmente convencida que la Fundación presta una ayuda fundamental y muy necesaria hacia nuestra gente".


Creada el 26 de abril de 2002 por esposas de Oficiales en servicio activo y en retiro, "Blanca Estela" es una fundación sin fines de lucro que entrega apoyo a los integrantes de la Familia Naval que, por diversos motivos, atraviesan por difíciles momentos, siendo su objetivo principal unir a la Familia Naval para enfrentar las dificultades.


Explica que "muchas personas sentimos la necesidad de retribuir un poco a la sociedad por las bendiciones que hemos recibido, y si tenemos esta gran obra que está funcionando con una buena infraestructura, es fundamental mantenerla. Hoy tenemos un hogar para niños, personal a cargo del área social, cursos de capacitación, y es necesario potenciarlos siempre. A medida que pase el tiempo, seguramente surgirán nuevas necesidades y, en la medida de lo posible, iremos ampliando nuestros ámbitos de acción".

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Durante sus 7 años de existencia, la Fundación "Blanca Estela" ha realizado una gran labor social. Sus voluntarias trabajan día a día para reunir fondos y costear diversos tratamientos médicos, medicamentos, menaje de cocina y ropa de cama en caso de incendio o inundaciones, además de otros artículos de primera necesidad. Asimismo, mensualmente se entregan canastas de mercadería y productos a diversas familias navales que se encuentran en problemas.


"La Fundación es una gran familia y todos tienen cabida en ella. Los invito a participar como voluntarios, cada uno desde su especialidad, aportando un poco de su tiempo para que crezcamos y podamos apoyar de la mejor manera a quienes más nos necesitan. Por ello, nuestras puertas siempre están abiertas a la generosidad de todos".