Liberación de Chiloé (22 de enero de 1826)
Advertencia   Las acciones navales que se describen deben ser ubicadas cronológicamente entre los hechos militares y políticos en la Historia de Chile, que no serán mencionados en esta página Web y que pueden ser encontrados en cualquier texto de historia de nuestro país

Durante la Guerra de la Independencia, Chile dio prioridad a la liberación del Perú, por sobre la conquista del bastión español en el archipiélago de Chiloé, que sobrevivió hasta comienzos de 1826.

 

El Almirante Lord Thomas Alexander Cochrane, en febrero de 1820, trató sin éxito de tomar la isla, inmediatamente después del asalto a Corral y Valdivia.

 

Incluso, a fines de 1822, el gobierno resuelve desarmar la Escuadra, aunque restos del ejército español estaban aún enquistados en el archipiélago chilote.

 

ImagenEl Coronel Antonio de Quintanilla, español de buena cepa, dispuso de considerable tiempo para hacerse fuerte en la isla, con apoyo desde España y Perú.

 

Mediante un inteligente aprovechamiento de la virtual entrega del dominio del mar que significó la disolución de la Escuadra, organizó operaciones corsarias que ocasionaron serio daño al comercio marítimo chileno y obligaron al bloqueo del archipiélago con algunos buques de guerra reactivados.

 

Sólo en 1824, bajo el gobierno del General Ramón Freire Serrano, existió clara conciencia de que mientras Chiloé siguiera perteneciendo al rey de España, no podría considerarse consolidada la independencia, tanto de Chile como del Perú.

 

En efecto, la isla estaba bien ubicada como posición estratégica, era una muy adecuada base de operaciones para cualquier eventual expedición que montara el imperio español, con el objeto de recuperar las colonias que se emancipaban en el Pacífico Sur.

 

ImagenEl 27 de enero de 1824, el General Ramón Freire Serrano dispone el desarrollo de una segunda expedición contra Quintanilla bajo su dirección personal, y el 12 de marzo zarpaba desde la Isla Quiriquina un convoy de 3 bergantines y una fragata transportando 1.820 soldados, escoltados por la fragata "Lautaro" , la corbeta "Independencia" , la corbeta "Chacabuco" y la goleta "Mercedes".

 

Más tarde se le incorporan el bergantín "Galvarino" y la corbeta "Voltaire".

 

ImagenEl desconocimiento del terreno, la inestabilidad atmosférica del teatro de operaciones y algunos errores tácticos cometidos en tierra por Freire, dieron oportunidad al sagaz y valiente Quintanilla para batir una tras otra a las fuerzas invasoras, obligarlas a reembarcarse y retirarse de la isla con una derrota aumentada con la varada y pérdida de la corbeta "Voltaire", recientemente adquirida.

 

Desde fines de 1824 hasta octubre de 1825, algunos buques de la escuadra desarrollaron una quinta expedición al Perú al mando del Almirante Manuel Blanco Encalada para operar combinadamente con la incipiente Marina peruana contra España.

 

Pero después de la batalla de Ayacucho, en el Perú nació la idea de montar una expedición a la isla de Chiloé para incorporarla al patrimonio territorial de la ahora nación independiente del Perú. Se pretextaba que durante el período de dominación española, este archipiélago había permanecido sometido a la jurisdicción del Virrey, puesto que la Capitanía General de Chile, de la cual era una provincia, había dejado de ser una colonia de España, y Chiloé todavía lo era.

 

Tan pronto el Almirante Manuel Blanco Encalada tuvo conocimiento de lo pretendido, envió una comunicación urgente al Gobierno chileno y decidió regresar a la patria con la fragata "O'Higgins" y la goleta "Moctezuma".

 

Entretanto, el Gobierno reaccionó y ordenó la integral reactivación de la Escuadra para operar en Chiloé por tercera vez, de manera que cuando Blanco arribaba a Valparaíso, las demás unidades de la Flota estaban listas para iniciar operaciones.

 

El 25 de noviembre, la corbeta "Chacabuco" fondeaba en Ancud para parlamentar con el Coronel Antonio de Quintanilla y solicitarle su rendición.

 

El Coronel ordenó el emisario regresar a bordo de inmediato, so pena de ser detenido y fusilado.

 

En adelante concentró su esfuerzo en preparar la defensa y armar lanchas construidas en la isla.

 

En Valparaíso, el General Ramón Freire Serrano asumió el mando de la Expedición que zarpó el 27 de noviembre de 1825, con las siguientes unidades, al mando del Almirante Blanco: fragatas "O'Higgins" y "Lautaro", bergantines "Aquiles" , "Galvarino" , corbeta "Independencia" y 6 transportes mercantes con 3 batallones adicionales de infantería a bordo.

 

El 11 de diciembre recalaron en Corral, desde donde se despachó a la "Independencia" en busca de la "Chacabuco", que operaba en el bloqueo del archipiélago. Ambas regresaron a Corral una semana después. En el mismo fondeadero, se incorporaron dos batallones adicionales de infantería, procedentes de Concepción, en dos transportes. Con éstos, la fuerza de desembarco se elevó a un total de 2.575 soldados.

 

El mal tiempo imperante en Corral retardó el zarpe al objetivo hasta el 1 de enero de 1826.

 

Después de una semana de navegación, lograron la concentración de todas las naves a 10 leguas de la punta Huechucuicuy, extremo noroccidental de la Isla Grande de Chiloé.

 

El enemigo estaba perfectamente prevenido del ataque.

 

Tan pronto los buques se acercaron, rompieron el fuego las baterías del Fuerte Corona.

 

Fue necesario que una compañía desembarcara para silenciar el fuerte, lo que se cumplió con bastante efectividad y permitió que la fuerza completa fondeara en el Puerto Inglés, para iniciar un desembarco en la alborada del día siguiente, con la penetración planificada hacia Balcacura.

 

A las 8.30 horas del día 11, la Escuadra, ya sin tropa a bordo, decide el cambio de fondeadero a Balcacura, que exigía el grave riesgo de forzar las baterías enemigas en San Antonio, Campo Santo, el Carmen y Puquillihue.

 

Durante la travesía fue sometida a un vivísimo fuego, que se enfrentó con la mayor serenidad y disciplina, sin recibir averías de gran significación. El paso ejecutado era considerado impracticable por las tropas realistas en tierra y su moral combativa resultó fuertemente afectada.

 

Al día siguiente se ejecutó la segunda fase de la operación, consistente en reembarcar al ejército expedicionario y trasladarlo al lado opuesto del golfo de Quetalmahue, lo que fue cumplido al amanecer del día 13 sin oposición.

 

ImagenDurante la noche, el Almirante Manuel Blanco Encalada ordenó atacar y abordar las lanchas cañoneras que se encontraban al amparo de las baterías de San Carlos.

 

A la 1 de la madrugada del día 14, se largaban 14 botes fuertemente armados al cumplimiento de la orden. Con enorme audacia lograron apoderarse de 4 lanchas, escapando las tres restantes que se retiraron hacia el estero Pudeto, donde sus dotaciones las echaron a pique.

 

A la alborada del mismo día, el dispositivo del ejército del General Ramón Freire Serrano inició el ataque y la acción fue coronada con un total éxito, al caer San Carlos después de una extenuante y brava lucha por ambas partes.

 

El armisticio fue celebrado, y poco después el General Ramón Freire y el Coronel Antonio de Quintanilla firmaban el tratado de entrega de la provincia, elaborado en el fuerte de San Antonio el 18 de enero de 1826.

 

Tres días después se juraba la independencia de Chiloé, como parte integrante de la República de Chile.

 

La Expedición regresa a Valparaíso una vez cumplida su misión de consolidar definitivamente la independencia total del país.