Combate de la Aduana de Iquique - 19 de febrero de 1891

La decidida y valiente actitud del Capitán Vicente Merino Jarpa y su gente salvó la crítica situación de las fuerzas congresistas y logró mantener Iquique bajo la tuición de los revolucionarios

El Coronel José María Soto, indignado al conocer que la Plaza de Iquique, confiada a su defensa, había caido en poder de la Escuadra durante su ausencia, sostuvo la idea de atacar dicho puerto. El Coronel Robles rechazó la idea, estimando que era más urgente aplastar a los congresistas en Pisagua y concentrarse con la División Arrate que había desembarcado en Sama el 10 de febrero y que marchaba al sur.

Ante la tenacidad del Coronel Soto y algunos otros jefes, cedió al fin y le entregó un contingente de 200 infantes , 15 de caballería, un cañón y una ametralladora.

La alarma anunciando que las tropas del gobierno regresaban a Iquique, obligó a los revolucionarios a reembarcarse a las 03.00 hrs del día 18, pero a las 06.00 se ordenó tomar nuevamente posesión de la Plaza.

El Coronel Soto avanzó llegando alrededor de las 05.00 hrs del 19 a El Molle, a 6 kilómetros de Iquique, desde donde pudo divisar al "Blanco Encalada" que alumbraba con sus proyectores las pendientes de los cerros circunvecinos para disparar sobre la tropa que intentaba descender al puerto. Además se encontraban el "Huáscar", el "Esmeralda", el "Abtao" y los transportes.

Imagen foto_00000001El Capitán de Corbeta Vicente Merino Jarpa, Comandante General de Armas de Iquique, a pesar de haber recibido orden de reembarcarse a las 02.00 hrs del día 19, apreciando que si la ciudad caía en poder del enemigo sería muy difícil y costoso recuperarla, decidió no abandonarla y con 40 marineros se fortificó en el sólido edificio de la Aduana.

El Coronel José María Soto aprovechando la neblina de las primeras horas del día, descendió por los cerros y tomó posiciones en el Club Hípico, desde donde, una vez reorganizado, inició el ataque a la ciudad. Como no tuviera resistencia, sus tropas llegaron a las proximidades de la Aduana, cruzando la calle Patricio Lynch, parapetándose en las casas cercanas.

A las 06.15 hrs la Escuadra tuvo conocimiento de la llegada de las tropas del Coronel Soto. El Capitán Merino Jarpa organizó la defensa en el edificio de la Aduana de Iquique, el mismo que recibió los cadáveres de Arturo Prat y el Sargento Aldea el 21 de mayo de 1879, porque tenía una posición ventajosa que impedía el acceso al puerto y además podía recibir ayuda desde los buques.

Pronto se rompió el fuego y la situación se hacía insostenible para los sitiados, que resistieron heroicamente.

A las 7 de la mañana, Merino Jarpa recibió de refuerzo 40 hombres de un destacamento de marineros y reclutas del batallón Chañaral y a las 8 los cañones del blindado "Blanco" y del crucero "Esmeralda" empezaron a demoler los edificios que ocupaban las tropas del Coronel Soto, obligándolas a retirarse.

El apoyo y la coordinación de la Escuadra fue muy eficiente. El blindado "Blanco" envió sus embarcaciones armadas para ametrallar las casas donde se encontraban las tropas gobiernistas.

El vapor "Toltén" usó sus ametralladoras para proteger los botes enviados a reforzar la defensa de la Aduana.

El "Huáscar" y "Esmeralda" ubicados frente a Cavancha, bombardearon los cerros detras de la ciudad, para impedir que la artillería del Coronel Soto siguiera a la infantería.

Después de numerosos ataques y contraataques en medio de incendios que se propagaron a los edificios colindantes, alrededor de las 4 de la tarde se suspendieron los fuegos, debido a la intermediación del Contraalmirante Charles Frederick Hotham del buque inglés "Warspite", quien propuso un armisticio hasta mediodía del día 20 de febrero.

Al cumplirse el plazo y las fuerzas gobiernistas no recibir refuerzos, y llegar tropas congresistas desde Pisagua, el Coronel Soto capituló a bordo del buque inglés.

La decidida y valiente actitud del Capitán Vicente Merino Jarpa y su gente salvó la crítica situación de las fuerzas congresistas y logró mantener Iquique bajo la tuición de los revolucionarios.