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Discurso de inicio de actividades por el Bicentenario de la Armada

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Discurso de inicio de actividades por el Bicentenario de la Armada
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Con el recuerdo aún fresco del bicentenario de la República, donde todo el país celebró aquella jornada en que don Mateo de Toro y Zambrano presidía la Primera Junta Nacional de Gobierno, hoy, con la presencia de Su Excelencia la Presidenta de la República, junto a altas autoridades del país, queremos dar inicio oficial a una serie de actividades conmemorativas que tienen como propósito recordar los doscientos años de la Armada de Chile.

La Marina es una Institución que nace con la Patria, consolidando un proceso independentista que sentó las bases de una República pujante y valerosa, que hoy se refleja en una nación moderna, desarrollada y plena de interesantes desafíos.

Esta bicentenaria Institución fue creada gracias a la visión marítima del Director Supremo de la nación, General don Bernardo O´Higgins, la que fue claramente reflejada al obtener la victoria en la Batalla de Chacabuco. En esa ocasión el Padre de la Patria expresó: "Esta victoria y cien más serán insignificantes si no dominamos el mar", dejando de manifiesto la necesidad de contar con una fuerza naval capaz de proteger nuestra extensa costa de agresiones externas y de consolidar la posición de Chile en el Océano Pacífico.

A partir de ese momento se inicia, entonces, la conformación y desarrollo del Poder Naval de Chile, mediante, la creación de la Comandancia de Marina, la fundación de la Academia de Jóvenes Guardiamarinas, la construcción de los Arsenales de Marina, la creación de la Marina Mercante Nacional y la formación de la Primera Escuadra Nacional, entre muchas otras.

El primer zarpe de esos buques, y los logros obtenidos en el corto plazo, revelaron cual sería el destino de la naciente Institución. Conformada por hombres y mujeres de un carácter especial, los actuales marinos de Chile somos herederos de una tradición de valor, compromiso, sacrificio y, por sobre cualquier consideración, de profundo amor por nuestra Patria.

En ese contexto, en estos dos siglos de servicio, nuestra Institución ha entregado a Chile a héroes verdaderos, que fieles a un juramento solemne, han dado la vida en pos del interés superior de Chile. Singular ejemplo, sin duda, lo constituye el comandante Arturo Prat, quien en una situación de evidente adversidad, no vaciló en su actuar, relegando cualquier precaución en busca de la victoria.

Por otra parte, durante todo este extenso período, la Armada ha escrito páginas brillantes, no solo cuando ha sido requerida al momento de una crisis externa. También ha tenido una decisiva participación en la proyección del país, contribuyendo de manera efectiva y prioritaria en la Toma de Posesión de Estrecho de Magallanes, en la anexión de Isla de Pascua, en la creación de Puerto Williams y en la proyección hacia la Antártica. Asimismo, ha demostrado su vocación de servicio a toda prueba, cuando la naturaleza o graves acontecimientos han conmocionado al país, poniendo todo el esfuerzo de nuestras dotaciones al servicio de la ciudadanía afectada, en los más diversos ámbitos. En todas estas situaciones, guerra y paz, conflicto o catástrofe, hemos estado a la altura que el país exige de su Armada.

También en estos doscientos años, la Marina ha sido parte fundamental del alma de nuestro país, siendo fiel representante de la chilenidad en su expresión más pura. Sus dotaciones han estado y están compuestas por un heterogéneo grupo de connacionales, que desde la costa, el campo, la cordillera, el valle, la pampa y las posesiones insulares, confluyen en la Institución, enriqueciéndola con sus aportes individuales y conformando una Armada que está integrada por todos quienes formamos parte de esta tierra.

Estos hombres y mujeres son los que deberán afrontar los desafíos que el futuro nos depara. Porque la Marina no sólo es pasado. Es presente y futuro, en un mundo que presenta nuevos desafíos, en pleno proceso globalizador, donde Chile está firmemente comprometido a mantener una política de inserción en la comunidad internacional. Es así como nuestra Armada, que fue pensada inicialmente solo para salvaguardar los intereses del país, hoy participa plenamente en el contexto mundial, siendo un apoyo permanente a la Política Exterior del Estado, con una contribución importante en Operaciones de Paz de las Naciones Unidas y en la organización, conducción y participación de ejercicios de especial relevancia en el océano Pacífico.

El mejor ejemplo de lo anterior es RIMPAC, el ejercicio naval más importante del mundo, donde la Armada de Chile ha asumido un papel preponderante en cada versión. Así, el año 2018 será el primer país no angloparlante en tomar el mando de la componente marítima, donde estará a cargo de distintas unidades y dotaciones de más de 25 países, implicando un desafío operativo y administrativo de proporciones para nuestra Institución y a la vez un significativo reconocimiento a la capacidad profesional y competencia que nuestra Institución ha venido forjando en este periplo.
Por ello, la Marina no sólo cumple doscientos años al servicio de la Patria; también se proyecta hacia el futuro, tanto en la necesaria renovación del material naval, como en la preparación de su personal, que adquiere elevadas competencias técnicas, para poder operar correctamente las unidades y desarrollar nuestras labores con la excelencia que caracteriza el actuar de la Armada.

Toda esta rica historia ya reseñada, nos motiva para efectuar una serie de actividades conmemorativas que se inician hoy y que culminarán durante el próximo año, todo ello con el propósito de poner en relieve la importancia que la Armada ha tenido en el desarrollo de nuestro país. Para ello se han programado una serie de eventos profesionales, académicos, sociales y culturales, a fin de rendir tributo a quienes han forjado la Institución que hoy tenemos. Durante las celebraciones del bicentenario, la Armada recordará, entre otras grandes efemérides, los doscientos años de la creación de la Escuela Naval, el nacimiento de señeras especialidades como la Infantería de Marina y Abastecimiento, los doscientos años de la Marina Mercante Nacional y el primer zarpe de la Escuadra, con una Revista Naval que estoy seguro concitará alto interés de la ciudadanía; Asimismo otras marinas de América y el mundo se unirán a estas celebraciones participando en la Regata Velas 2018, que visitará tres puertos de nuestro país. Es de nuestro interés que todo Chile pueda celebrar junto a su Armada, los primeros doscientos años de servicio a la Patria.

En ese mismo orden de ideas, la ceremonia que hoy realizamos para dar inicio a las actividades conmemorativas del bicentenario de la Institución, tiene también un profundo significado histórico, En efecto, hace exactamente 200 años, el 17 de marzo de 1817, desde este mismo histórico puerto se hacía a la mar el Bergantín Águila, primer buque de la incipiente Escuadra que se comenzaba a formar, el que había sido capturado por las fuerzas nacionales sólo un par de semanas antes. Su primera misión, al mando del Teniente Raimundo Morris, fue dispuesta por el propio Director Supremo. Esta consistía en desplazarse al archipiélago de Juan Fernández, a fin de informar al Gobernador de esa localidad de la derrota de las tropas de Marcó del Pont, y lo más importante, liberar y repatriar a los eminentes patriotas que se encontraban desterrados en la isla desde noviembre de 1814, por el hecho de adherir a la causa independentista. Dentro de los patriotas liberados se encontraba don Manuel Blanco Encalada, quien en 1818 se convertiría en el primer Comandante General de Marina y Jefe de la Escuadra.

Como una forma de rememorar esta primera acción naval, concluido este acto, el AP Aquiles iniciará el viaje hacia Juan Fernández, para recordar, develando un monolito, los doscientos años de esta acción, por pocos conocida, pero que significó una poderosa señal del futuro de nuestro país.
También me parece interesante destacar que en breves momentos, se izará, por primera vez y en el marco del inicio de los actos conmemorativos, la insignia del Bicentenario, símbolo náutico por excelencia, que ondeará en todas las Unidades y Reparticiones de la Armada en que se realicen las actividades que, durante estos dos años, ocurran con motivo de los dos siglos de vida de nuestra Institución.

No puedo finalizar mis palabras sin agradecer sinceramente la presencia de Su Excelencia la Presidenta de la República y de las distinguidas autoridades que hoy nos acompañan, lo que contribuye significativamente a realzar una actividad de por si relevante, toda vez que la Marina es una institución permanente del Estado, dedicada en cuerpo y alma a servir a sus compatriotas, de manera desinteresada, sin esperar recompensas, sino solo la íntima satisfacción de haber cumplido con el deber que la Patria nos señala.

Sin duda alguna, represento a los 25.000 hombres y mujeres que dan vida a la Armada, cuando le expreso a todo el país, nuestro más irrestricto compromiso de amor a la Patria y vocación de servicio, y la férrea voluntad de continuar navegando por el track trazado por quienes nos precedieron, buscando siempre hacer cada día más grande a nuestro querido Chile.
Muchas gracias.